Hoyo de Pelempito: una maravilla natural escondida
Ubicado dentro del Parque Nacional Sierra de Bahoruco, este enorme hundimiento geológico —de más de 700 metros de profundidad— es una de las joyas naturales más impactantes de República Dominicana. Desde su mirador, se pueden apreciar panorámicas espectaculares del valle y de las montañas que lo rodean. El contraste entre la vegetación árida del exterior y el bosque húmedo del fondo crea un paisaje que parece de otro mundo.
Café de Polo: aroma de montaña
En el municipio de Polo, a más de 800 metros sobre el nivel del mar, se cultiva uno de los cafés más reconocidos del país. El clima fresco y la tierra fértil le otorgan un sabor único, con notas suaves y un aroma intenso. Puedes visitar fincas locales, conocer el proceso de producción y degustar una taza recién tostada mientras disfrutas de la vista sobre el valle barahonero.
Carretera costera hacia Enriquillo
Considerada una de las rutas más hermosas del país, esta carretera bordea el litoral sur revelando un paisaje cambiante entre mar, acantilados y montañas. Cada curva ofrece una nueva postal del Caribe profundo: playas solitarias, pueblos pesqueros y miradores naturales ideales para detenerse a admirar el horizonte.
Sendero Cueva de la Virgen
En el distrito de La Ciénaga, este sendero es perfecto para los amantes del ecoturismo y las caminatas. A lo largo del recorrido, se atraviesan riachuelos, bosques y zonas donde se puede observar la flora y fauna local. La caminata culmina en la Cueva de la Virgen, un rincón místico rodeado de naturaleza. En la misma ruta, aunque un poco más alejada, se encuentra La Plaza, una poza de aguas azul profundo que deslumbra por su belleza.
Polo Magnético: donde lo imposible sucede
En la carretera que conduce a Polo se encuentra este fenómeno curioso donde los vehículos parecen subir una cuesta en punto muerto. En realidad, se trata de una ilusión óptica provocada por la inclinación del terreno, pero la sensación de que “todo cae hacia arriba” lo convierte en una parada divertida y muy popular entre los viajeros.
Lago Enriquillo: un ecosistema único
A unos kilómetros de Barahona, este lago —el más grande del Caribe— se encuentra a 44 metros bajo el nivel del mar. Dentro de él se alza la Isla Cabritos, hábitat de cocodrilos americanos, iguanas rinoceronte y una gran variedad de aves, entre ellas los flamencos rosados. Recorrerlo en bote es una experiencia inolvidable para los amantes de la naturaleza y la fotografía.
Ruta del Café
Este recorrido invita a conocer el proceso del café desde la siembra hasta la taza. En comunidades rurales como Polo y Paraíso, los visitantes pueden caminar entre cafetales, participar en la cosecha y compartir con los productores locales, aprendiendo sobre la tradición cafetera que da identidad a la región.
Deportes y aventura
Barahona también es un destino para quienes buscan adrenalina. Las olas de sus playas atraen a surfistas durante todo el año, y sus montañas son escenario de actividades como parapente, motocross, ciclismo de montaña y senderismo. En los ríos se puede practicar tubing o simplemente flotar entre pozas naturales, mientras que el litoral ofrece excelentes condiciones para el snorkel, el buceo y el velerismo.