DESTINOS

República Dominicana es uno de esos destinos: el Caribe aparece entre cocoteros, la arena blanca se extiende hasta donde alcanza la mirada y el mar cambia de color con la luz de cada hora. Pero basta alejarse un poco de esa primera imagen para encontrar un país de costas abiertas, montañas, pueblos, ciudades históricas y caminos que llevan mucho más allá de sus postales.

Las playas son uno de los grandes atractivos de República Dominicana, pero el litoral cambia de una región a otra. Estas guías te ayudarán a recorrer esas diferencias y elegir mejor dónde ir.

Del Atlántico al Caribe, un recorrido por las playas y regiones que dibujan el litoral de República Dominicana.

Aguas tranquilas, costas abiertas y rincones remotos. Una selección que muestra la diversidad del litoral dominicano.

Cuándo empieza y termina el sargazo, qué playas suele afectar más y cómo consultar las condiciones antes de viajar.

Más allá de playas y resorts: cuevas, cenotes, lagunas y reservas naturales para descubrir otra cara de Punta Cana.
Basta recorrer la costa dominicana para notar cómo cambia el país. Al norte, el Atlántico abre playas más expuestas y paisajes de mayor fuerza; hacia el sur y el este, el Caribe suele volverse más sereno. Entre ambos aparecen bahías, penínsulas, montañas y pueblos costeros que hacen que cada región se sienta distinta.
Entender esos cambios es también una forma de empezar a viajar por República Dominicana.
De Punta Cana a Pedernales, cada destino propone una forma distinta de viajar junto al mar. Conocerlo antes de llegar a sus playas ayuda a entender mejor cada región.
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Hay playas que terminan formando parte del imaginario de un país. De Bávaro a Bahía de las Águilas, esta selección recorre playas muy distintas y otras tantas maneras de encontrarse con el mar en República Dominicana.
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A veces el viaje comienza con una imagen. Otras, con algo mucho más sencillo: imaginar a los niños jugando junto al agua, buscar una costa donde rompan buenas olas, escapar unas horas de la ciudad o llegar a una playa donde el paisaje marque su propio ritmo.

Aguas generalmente tranquilas, servicios cercanos y espacios cómodos para pasar el día. Bávaro, Juanillo, Boca Chica y Dominicus figuran entre las opciones más prácticas para familias.

Macao, Cabarete y Playa Caribe ofrecen un mar más activo, donde las olas, el viento y las condiciones de cada temporada forman parte de la experiencia.

Boca Chica, Juan Dolio y Guayacanes permiten cambiar la ciudad por el mar sin grandes desplazamientos, aunque cada playa conserva un ambiente y un ritmo propios.

Playa Rincón, Bahía de las Águilas y Frontón combinan mar, vegetación y paisajes poco intervenidos, donde el entorno natural forma parte de la experiencia tanto como la playa.
Alejarse de la costa cambia la forma de mirar el país. Aparecen entonces las calles antiguas de la Ciudad Colonial, las cascadas y caminos del interior, los manglares de Los Haitises, las ballenas que llegan frente a Samaná en temporada y parques donde la aventura ocupa el centro del día. República Dominicana también se entiende en esos cambios de paisaje y de ritmo, cuando el viaje deja de seguir la línea del mar y empieza a abrirse en otras direcciones.
En Temporada de Viajes miramos más allá de la fotografía: nos interesan el paisaje, sus condiciones y la forma en que realmente se vive cada lugar.
Al final quedan pequeñas escenas: la luz de la tarde sobre el Caribe, una carretera que se pierde entre montañas, el ruido de una plaza al caer el día o una playa que todavía aparece en la memoria cuando ya estamos lejos. Tal vez por eso, cuando el viaje termina, siempre queda la sensación de que todavía faltaba un camino por recorrer.